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35. Cuando la violencia entra en la operación (parte 2-4)

Martín Molano

Los datos no resuelven por sí solos el problema, pero sí vuelven más difícil seguir tratándolo como excepción: en operaciones turísticas, la violencia de género también se distribuye como permiso, silencio y ausencia de instrumento para observarla

La distribución del permiso: lo que la evidencia vuelve legible

Treinta y cinco. Treinta. Veintitrés. Cincuenta y tres.

Son los cuatro porcentajes centrales de una encuesta publicada en 2022 por la Adventure Travel Trade Association y Switzerland Tourism* sobre mujeres en la industria de viajes de aventura. Treinta y cinco por ciento de quienes respondieron reportaron haber vivido acoso o agresión sexual de parte de alguien del mismo equipo; treinta, de parte de un cliente o invitado; veintitrés, haber presenciado o sufrido sesgo de género dentro de su propia organización; cincuenta y tres, haberlo presenciado o sufrido en la industria en su conjunto. El informe se llama The Influence & Impact of Women in Adventure Travel, se publicó en marzo de 2022 y se encuentra disponible en el centro de investigación de la ATTA.

Son cifras que admiten varias lecturas. Se las puede leer como denuncia, como material de sensibilización, como insumo para una campaña. Esta serie se permite otra lectura, la que corresponde al lugar desde donde escribimos: evidencia. Un número que hace pensable una pregunta que antes solo podía intuirse. Si una persona de cada tres en el propio equipo reporta haber vivido acoso o agresión, algo está ocurriendo en el entorno que producimos aun cuando nadie está mirando, aun cuando nadie ha denunciado, aun cuando la operación parece funcionar.

De creer a saber

La primera entrega de esta serie desplazó la violencia desde el hecho excepcional hacia la falla de sistema. Esta segunda entrega da un paso adicional, y de otra clase. Si la primera fue conceptual, esta es cuantitativa. No porque los números definan el problema —nunca lo hacen del todo—, sino porque sin evidencia el problema queda entregado a la intuición. Y la intuición, en este frente, ha venido siendo parte del mecanismo que lo sostiene. 

La conversación sobre género en operaciones de turismo se ha movido durante años en un terreno argumentalmente desigual. Quien nombra una incomodidad debe aportar prueba, contexto, matiz, testigos. Quien minimiza solo necesita repetir una forma de sentido común: eso no pasa tanto, eso fue un malentendido, eso es cultural, eso siempre se ha hecho así. La asimetría probatoria descansa sobre un supuesto tácito, el de que en ausencia de evidencia contraria la operación es básicamente sana.

Los números redistribuyen la carga. Cuando un informe con metodología explícita y alcance industrial muestra que un tercio del propio equipo reporta acoso dentro del trabajo, ya no le corresponde a quien nombra la incomodidad probar que el entorno es excepcionalmente dañino. Le corresponde a la operación demostrar que no lo es. 

Varias fuentes, una misma forma

Los datos de ATTA no son los únicos. La CEPAL ha señalado, en su comunicación del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de 2023, que el acoso sexual en los ámbitos laboral y educativo persiste en América Latina y el Caribe como conducta naturalizada e invisibilizada, con menor presencia en el debate público regional que otras formas de violencia de género. En Colombia, la Procuraduría General de la Nación, en comunicado del 28 de noviembre de 2024, reportó que el ochenta y ocho por ciento de las víctimas de delitos sexuales examinadas por Medicina Legal a septiembre de ese año eran mujeres, y que entre 2021 y 2024 había adelantado ciento cuarenta y un procesos disciplinarios por acoso sexual.

Las fuentes cambian. Los denominadores cambian. Los marcos temporales cambian. Pero la forma general de la distribución no cambia. Ningún estudio serio de la última década encuentra que este frente sea marginal, ni uniforme entre géneros, ni principalmente protagonizado por desconocidos o agentes externos. El acoso reportado ocurre, mayoritariamente, dentro del equipo, dentro del cliente, dentro del entorno profesional.

Los datos latinoamericanos del sector turismo de naturaleza y aventura escasean. Ese silencio también es información. El sector en la región está compuesto mayoritariamente por empresas pequeñas, sin áreas de gestión humana, sin canales de reporte formales, sin cultura de encuesta interna. Una encuesta de clima con garantías de anonimato como las que puede ofrecer una empresa grande es, en la mayoría de las operaciones del sector, impensable. No por falta de voluntad: por ausencia de instrumento. Y un fenómeno sin instrumento para observarlo se vuelve, por construcción, invisible.

El treinta por ciento que viene de la otra dirección

Entre las cifras de ATTA hay una que opera en un sentido distinto al resto. El treinta por ciento de acoso o agresión reportado no proviene del equipo; proviene del cliente o invitado. Es el dato que toca la superficie más sensible de una operación turística, la relación con quien paga.

En viajes de aventura el contacto con el cliente es prolongado, la logística impone convivencia, el guía sostiene autoridad técnica pero no siempre autoridad funcional. Que una parte significativa del daño reportado provenga de quienes la operación tiene como misión recibir toca dos costuras del modelo de servicio. La primera, la idea de hospitalidad como disposición incondicional; la segunda, la idea de que la protección del equipo es un asunto interno. Ninguna de las dos se sostiene frente a ese número. La hospitalidad tiene un límite operativo, y la protección del equipo incluye diseñar qué ocurre cuando un cliente desborda el marco.

Lo que la evidencia no hace

La evidencia no sustituye al juicio. No lo pretende. Un número no dice qué hacer; dice que algo está ocurriendo. La traducción del dato a la decisión exige criterio, contexto y conversación.

Lo que la evidencia sí hace. Mientras los datos no existen, el silencio puede leerse como ausencia del problema. Cuando los datos existen, el silencio empieza a leerse como elección. Una operación que sigue sin instrumentos para observar este frente, habiendo evidencia disponible sobre su prevalencia industrial, sostiene cada vez con menos solvencia la posición del observador desprevenido.

Fuentes

Adventure Travel Trade Association y Switzerland Tourism. The Influence & Impact of Women in Adventure Travel. Marzo de 2022. Disponible en el centro de investigación de la ATTA (learn.adventuretravel.biz/research).

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Comunicado institucional sobre acoso sexual en los ámbitos laboral y educativo, con ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, noviembre de 2023.

Procuraduría General de la Nación (Colombia). Comunicado del 28 de noviembre de 2024. Cifras sobre víctimas de delitos sexuales examinadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses a septiembre de 2024

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