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Para comparar dos destinos por casos serios hace falta acumular unos 26.092 días de participación en cada uno, y ninguno de los 118 del registro llega. Con diez veces el registro llegarían veinte y con cien, sesenta y siete: lo que crece con la escala no es la precisión de una tabla sino qué preguntas caben adentro.

Siempre se cierra un año e inicia otro y, al inicio, alguien mira los destinos más populares en la operación de la empresa, hay varios, tres, cuatro a lo sumo.

Desde la perspectiva de riesgos hay una pregunta que organiza media planeación: ¿en cuál de ellos es más probable que alguien termine en un centro médico? La pregunta no está dirigida a la gripa que se resuelve con una tarde en la carpa, ni a la enfermedad corriente. Quien se hace esta pregunta está pensando en llamar a operaciones y decir que toca ir al médico. Está pensando en que el programa se interrumpe, en que la experiencia de esa persona no va a ser la que pagó.

Para responder la pregunta hay un lugar donde buscar. El Ai+ de Fullsky reúne lo que una decena de organizaciones de turismo de naturaleza y aventura viene anotando desde 2021: cerca de doscientos mil días de participación repartidos en 118 destinos, con 77 casos serios (visita a centro médico) entre todos. Un día de participación es una persona durante un día, así que diez personas en un viaje de diez días son cien.

Para que la comparación entre dos destinos signifique algo, cada uno tiene que haber acumulado unos diez casos que terminaron visitando un centro médico; con menos, lo que se ve es el vaivén de un puñado de sucesos. ¿Cuántos días de participación hacen falta para juntar esos diez incidentes? Depende de qué tan seguido pasan las cosas en ese lugar.

En estos cinco años recolectando datos de incidentes la base aún no acumula ningún destino con suficientes incidentes, estamos hablando de unos 26.092 días de participación. El más grande, el que más gente ha visto pasar en cinco años, se queda en 22.484. ¿Cómo responder entonces la pregunta desde el Ai+? La respuesta es: no se puede, y sobre esto trató la reflexión: Lo que una operación sola no puede saber de sí misma. https://fullsky.co/blog/cuan-riesgosa-es-mi-operacion

La idea tratada en esa reflexión es básicamente la siguiente. En el destino más grande del registro, cinco años de operación dejaron unos ocho casos serios. Ocho es poco, y lo importante de un número tan chico es que podría haber sido otro. El mismo destino, operado igual, con la misma gente y las mismas rutas, podía haber cerrado esos cinco años con cuatro casos o con trece. No porque algo hubiera cambiado: porque cuando una cosa pasa poco, pasa cuando pasa.

Ahora ponga el otro destino al lado, y suponga que de verdad es peor: da un cincuenta por ciento más de casos serios. Eso son cuatro casos de diferencia, doce contra ocho. Pero cada uno de los dos números se mueve por su cuenta entre cuatro y trece. El peor pudo dar ocho y el tranquilo pudo dar doce. Cuando usted los pone en la tabla, el orden entre ellos no dice de cuál conviene cuidarse: dice qué le tocó a cada uno.

Eso es lo que compran los 26.092 días. No compran certeza: compran casos suficientes para que el vaivén sea más pequeño que la diferencia que uno quiere ver. Con ocho casos por lado, una diferencia real del cincuenta por ciento se alcanza a ver diecisiete veces de cada cien. Las otras ochenta y tres, la tabla se abre y no dice nada.

Como con tan pocos incidentes no podemos saber lo suficiente, imaginemos ahora un futuro posible y deseable, donde el registro sea diez veces más grande. Ese registro no existe aún, pero se puede simular en el papel. Se toma la tasa que ya se conoce, la irregularidad con que los incidentes caen (a algunas salidas les llegan varios y a 210 de 809 no les llegó ninguno), y se hacen correr miles de versiones de ese registro para ver qué contestaría. Esto no es adivinar. Es preguntarle a la aritmética por un lugar donde todavía no hemos estado.

Con diez veces el registro, veinte de los 118 destinos ya habrían juntado los casos que hacen falta. En ellos, una diferencia real entre dos lugares deja de perderse en el vaivén: se ve casi siempre. El que arma la temporada, por primera vez, tiene un poco más donde apoyarse. ¿Pero y si no son diez sino cien? Ahí sí el panorama cambia del todo. Sesenta y siete de los 118 destinos alcanzan el umbral de 26.000 días de participación y la diferencia del cincuenta por ciento se ve cien veces de cada cien.

Si al principio la pregunta era ¿cuál de los dos destinos es más probable que alguien termine en un centro médico?, con cien veces este registro esa pregunta tiene respuesta. No la que uno quisiera oír, necesariamente: la que sea. Y esa es toda la diferencia con hoy, cuando la tabla se abre y lo que hay es un número que no distingue, se puede hacer poco, cuando hay suficiente se puede hacer mucho.

Ninguna organización junta 26.092 días en un destino dentro de un plazo que le sirva para decidir. Entre diez ya se juntaron doscientos mil en toda la base. La diferencia entre los dos números no es de esfuerzo: es de cuántas organizaciones están registrando y, lo que cambia cuando ese número crece, no es la precisión de una tabla, es qué preguntas caben adentro. Hoy cabe preguntar qué pasa en el conjunto, cien veces cabría preguntar por un destino y una época, y más allá caben las que todavía no sabemos formular porque nunca hemos tenido con qué.

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