
¿Qué cambia en la forma de gestión cuando el volumen de operación crece y, aunque la tasa de incidentes por viaje no se dispare, aumenta la probabilidad de gestionar incidentes serios (severidad real ≥3) en paralelo dentro del mismo ciclo operativo?
Las pasadas tres reflexiones (Tasa de incidentes; Medir el riesgo y Las cosas por su nombre) corresponden a tres movimientos: a) nombrar con precisión para evitar arbitrariedad, b) priorizar por severidad potencial para no depender del desenlace, y c) usar denominadores para no confundir volumen con desempeño. Si esos tres pasos fueran suficientes para gestionar el riego, bastaría con registrar mejor y calcular mejor. Pero hay una distinción que todavía no hemos hecho explícita y que cambia el ángulo de gestión a nivel organizacional (empresa): no es lo mismo el riesgo por unidad de exposición, cada programa/viaje, que el riesgo sistémico por simultaneidad, empresa.
En esta reflexión vamos a distinguir entre el riesgo de un programa individual y el riesgo de la organización cuando acumula carga operativa, PDs, en el mismo ciclo temporal, (semana). Definiremos también qué entendemos por programa grande y pequeño, qué significa exposición, y por qué el dato que tranquiliza a nivel viaje, puede ocultar una tensión real a nivel sistema, empresa.
El espejismo de la tasa por programa
En el Ai+, los incidentes de severidad real ≥3 son pocos en el total del histórico , y por eso la lectura parcial tranquiliza. Pero el riesgo se deja entender mejor en dos planos. En el plano del programa, la tasa normalizada por DP resume la exposición: la línea base es: 2,3 incidentes serios por 1.000 DP (≈ 1 cada ~434 DP). En el plano de la empresa, en cambio, la variable crítica es la acumulación: cuando una organización sostiene volumen durante semanas, la pregunta no es si la tasa “se ve bien”, sino qué implica operar sabiendo que el sistema, por pura matemática acumulativa, va a enfrentar incidentes serios de forma recurrente. Ahí la conversación cambia: deja de ser desempeño promedio y pasa a ser capacidad organizacional.
Ahora, si analizamos programa por programa y agrupamos por tamaño, la tasa de severidad real ≥3 por 1.000 DP no muestra una escalada proporcional cuando el tamaño del programa aumenta. Para entendernos, llamaremos programa de baja exposición a uno que acumula hasta 50 DP, y programa de alta exposición a uno que supera los 500 DP. En ese rango, el comportamiento de la severidad real seria no explota en los programas grandes. Un viaje de 500 DP no muestra, en el histórico, una tasa dramáticamente superior a uno de 50 DP cuando se normaliza por exposición.
Hasta aquí, el dato podría cerrar la discusión. Pero cambia radicalmente cuando dejamos de mirar el programa individual y miramos la organización por ciclos temporales —por ejemplo, por semanas— acumulando toda su exposición simultánea. Aquí ya no hablamos de exposición por viaje, sino de exposición sistémica: la suma de DP que una empresa está operando al mismo tiempo.
Definir alta y baja exposición a nivel sistema no es trivial, porque depende del tamaño y la madurez de cada organización. Para algunas empresas del Ai+, operar 1.200 DP en un mes puede estar dentro de su rango habitual. Para otras, acercarse a 1.000 DP representa un estiramiento significativo. Dicho eso, si tomamos el conjunto del mercado observado, un promedio razonable para hablar de alta exposición sistémica se sitúa alrededor de 1.200 DP acumulados en un ciclo semanal. Por debajo de 400–500 DP podríamos hablar de baja exposición relativa. No es una ley universal; es una referencia comparativa construida a partir del comportamiento real del dataset del Ai+.
Cuando miramos la severidad real ≥3 bajo esa óptica sistémica, aparece el fenómeno que queremos resaltar en esta reflexión. En ciclos de baja exposición (500 DP semana), la probabilidad de enfrentar al menos un incidente serio es considerablemente menor que en ciclos de alta exposición, es decir, la probabilidad de enfrentar dos o más incidentes serios en el mismo ciclo aumenta de manera significativa cuando la exposición acumulada crece.
Aquí está la distinción central: el riesgo no está creciendo necesariamente en cada programa/viaje. Lo que aumenta no es la severidad por persona, sino la probabilidad de simultaneidad. En otras palabras, una misma empresa en momentos de alta exposición 1.2000PD, tendrá que gestionar varios incidentes de severidad 3 o superior a la vez.
Severidad real ≥3: tasa por unidad vs acumulación temporal
Este desplazamiento obliga a una precisión conceptual adicional. Hasta ahora hemos usado DP como denominador para comparar programas. Ese ejercicio responde a la pregunta: cuántos incidentes serios ocurren por unidad de exposición. Pero la simultaneidad responde a otra: con qué frecuencia la organización enfrenta más de un incidente serio en el mismo ciclo. Son preguntas distintas, y requieren indicadores distintos.
Si observamos el dataset completo, apenas un subconjunto reducido de ciclos operativos supera el umbral de 1.200 DP mensuales. Sin embargo, en esos ciclos se concentra una proporción mayor de eventos severos simultáneos que en los ciclos de menor exposición. El sistema, por tanto, no se tensiona por la frecuencia aislada, sino por la coincidencia.
A partir de aquí el lenguaje debe volverse cuidadoso. No se trata de afirmar que toda organización que cruce cierto número está en riesgo inminente, ni de convertir 1.200 DP en una ley universal. El umbral, por tanto, no es absoluto; es relativo a la estructura y madurez de cada empresa, sistema.
Lo que sí aparece con claridad en el Ai+, es que cuando el volumen acumulado en cada empresa crece, la organización entra en un régimen donde la simultaneidad es estadísticamente más probable. Ese régimen no altera necesariamente la probabilidad individual de un incidente, pero sí altera la complejidad del gobierno operativo.
Del dato a la huella: distinguir para decidir mejor
La implicación no es normativa; es analítica. Si el riesgo sistémico en temporada alta está asociado a la acumulación de casos dentro del mismo marco temporal, entonces la conversación institucional no debería limitarse a la tasa por DP. Debería incluir, al menos, una revisión explícita de cómo se comporta la organización cuando enfrenta varios eventos serios en paralelo, qué tan frecuentes son esos escenarios en distintos rangos de exposición y qué evidencia existe —si existe— de que la calidad del cierre se mantiene estable bajo carga.
Para nosotros la pregunta es metodológica: ¿tenemos indicadores que nos permitan comparar la gestión de un incidente serio aislado con la gestión de incidentes serios simultáneos? ¿Sabemos si el tiempo de escalamiento, la claridad de decisión o la completitud del cierre cambian cuando la exposición semanal supera cierto umbral?
Preguntas para seguir pensando
¿En qué rango de exposición mensual nuestra organización empieza a experimentar simultaneidad de incidentes serios?
¿Estamos midiendo únicamente tasa por DP, o también acumulación temporal de severidad?
¿Qué evidencia tenemos de que la calidad del cierre se mantiene estable cuando aumenta la carga operativa?
¿Qué indicadores adicionales necesitamos para evaluar la gestión bajo simultaneidad y no solo bajo promedio?




